Consumo desmesurado de energía
Muchos edificios de oficinas que representan desde hace una década la imagen de una arquitectura visionaria de vidrio, son incapaces de crear en verano un ambiente agradable para las personas que se encuentran dentro. Esta es la conclusión a la que ha llegado el Instituto de Vivienda y Medio Ambiente de Darmstadt, que encargó hacer el estudio “Arquitectura de vidrio: conclusiones de un ensayo a gran escala” en 24 edificios representativos de oficinas con fachadas realizadas completamente en vidrio.
Según dicho estudio, estos edificios de vidrio se distinguen, entre otras cosas, por temperaturas interiores demasiado altas al calentarse las fachadas de vidrio con el sol, que son casi imposibles de mantener a niveles sensatos a pesar de hacer uso de equipos de aire acondicionado que consumen ingentes cantidades de energía. Los índices energéticos son pésimos, el consumo de energía supera los 300 kWh/m2. El edificio de vidrio se convierte a menudo en un estival radiador de gran tamaño, que no se puede apagar.
A esta gran desventaja se suman otros factores negativos como iluminación eléctrica todo el día, en vez de luz solar, mayores costes de mantenimiento para limpieza del vidrio, golpes de pájaros, vértigo de los empleados y menor aislamiento acústico. Muchos opinan hoy que “hace falta ser muy valiente para construir fachadas que todavía están en fase experimental, en obras nuevas que serán el puesto de trabajo de 2000 o más empleados“, resume el autor del estudio, el ingeniero Werner Eicke-Hennig.
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